El Soplao que te hace más grande

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    Las emociones a flor de piel se suceden cada mes de mayo en los aledaños de la Plaza de la Paz y de la Avenida de Cantabria de Cabezón de la Sal, lugares emblemáticos donde Los 10.000 del Soplao han ido creciendo hasta alcanzar la inmensidad de diez mil historias llenas de contenido.

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    La motivación única, personal e intransferible con la que cada inscrito afronta su participación en Los 10.000 del Soplao año tras año sería en sí mismo capaz de rellenar este espacio, porque ponerse un dorsal y tomar la salida en esta prueba que todos los que prueban acaban por calificar, como mínimo de especial, ya proporciona en sí mismo material para una bonita historia. Pero igual que se personaliza en algunos momentos, en otros es mejor quedarse con la inmensidad, como el caso que nos ocupa, porque si tú te has ubicado en la salida un sábado a las 8 de la mañana o un viernes a las 11 de la noche, o las 11 de la mañana en San Vicente, sabes de qué se trata.

    Hablamos de grandeza, hablamos de sentirte protagonista, hablamos de disfrutar de un recorrido diseñado con mimo, hablamos de acercarte a la gloria deportiva que concede una ¿simple? ovación. Esos brazos en alto cruzando la meta, ese aplauso cerrado del público que te observa, esa sonrisa perenne en la salida, en la llegada y en el transcurso de la jornada, esa dosis de pura vida, todo eso abierto a todos, sin mirar nada más que las ganas de ser partícipe del Soplao.

    Una vida que cambia, una existencia que mejora incluso, viendo incrementarse los estímulos cuando a alguien se le ocurrió la feliz idea de que el Soplao era para todos sin distinción, para tí que montas en bici, para tí que corres por el monte, para tí que desafías a las olas, para tí que te pones un frontal, para tí que ayudado de un bastón escalas cumbres menores o mayores pero siempre franqueables a base de esfuerzo y para tí, que te  mueves alentado por la fuerza de la ilusión de vivir el Soplao. Con camiseta morada, un año más ellos fueron el Soplao como los demás, ellos y ellas sintieron la impaciencia y el gusanillo en el cuerpo mientras se encendía la traca y otras modalidades iban disfrutando de la carrera, minutos en que su ilusión crecía, instantes en los que su entusiasmo alcanzaba el cielo mientras descontaban segundos en una cuenta atrás con el himno del Soplao penetrando en cada poro de su piel y les decían que AHORA ES VUESTRO MOMENTO, EL SOPLAO OS ESPERA.

    Y lo sintieron, el buen tiempo les acompañó en una ruta tan Made in Soplao como cualquiera y se esforzaron para lograr su objetivo, para cruzar la línea de meta, esa con la que tanto habían soñado, y ahí recibir el aplauso lleno de admiración, con la emoción a flor de piel y la voz quebrada, porque únicamente ejercían el derecho adquirido en la inscripción, tan sencillo y a la vez tan enorme de cruzar la línea de meta y sentir la gloria de EL SOPLAO QUE TE HACE MÁS GRANDE, a tí por participar, a mí por dejarme vivirlo a tu lado.

    NOTA: El único nombre propio en este artículo es EL SOPLAO, por que tú, si lo estás leyendo, YA TIENES LA SUERTE DE SER EL SOPLAO.

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