La locura contagiosa vale un empate para el Textil Escudo

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    escudo-aitor-gol-sietevillas-sept16En el mundo que nos toca vivir, demasiado a menudo el que se sale de la norma vigente suele ser señalado. Por suerte para esas ovejas descarriadas, en ocasiones la perseverancia en sus comportamientos y actitudes acaba teniendo recompensa.

    Muchos pensareis…¿menuda introducción más rara para una crónica deportiva, no? Pues sí, pero quizá la crónica de hoy deja el fútbol un poco de lado, para hablar de estados de ánimo e incidir en esa sensación de una victoria que se acarició con dos oportunidades en el descuento de esas que los artilleros del Textil Escudo no suelen fallar, pero que en esta ocasión marraron.

    Justo en la medianía de la segunda mitad, llegó el revulsivo que alteró todo el guión de un choque que se encaminaba al naufragio local tras el 0-1 logrado por un Siete Villas muy práctico y sólido. El cambio se produjo con la entrada de Aitor San Emeterio, que tardó tres minutos en marcar el empate, unido a una apuesta valiente del cuerpo técnico local, que esta semana encabezó Davíd Díaz “Culis”, al que ese cargo de Delegado que aparece en su ficha se le queda tan pequeño como una Ultramaratón del Soplao, quemando todas sus naves con una defensa de tres hombres y la liberación de ataduras defensivas de Edgar y Bordas en las bandas.

    Hasta entonces, un comienzo de encuentro donde los visitantes desactivaron el intento de elaboración cabezonense con intensidad y faltas constantes y en el que el meta Álvaro se adelantaba a los intentos de conexión entre atacantes locales, mientras que Alberto en la portería del Textil Escudo tenía que despejar al larguero una volea de Manu Cobo, así como otro par de buenas acciones del nueve amarillo, el mejor en los primeros minutos.

    Tras una primera mitad que convirtió el helado del descanso en lo mejor de la tarde hasta el momento, el segundo periodo vivió un ligero sobresalto con la entrada en escena de Pablo Iglesias, que con su ambición contagió a Héctor Marcos y Perujo para que se asociaran generando ocasiones sin resultado.  El tanto llegó en la meta contraria, en el primer acercamiento serio del Siete Villas en ese segundo periodo, con una entrada por el flanco derecho de su ataque de Rocha, que cedió al punto de penalti para que Argos se adelantara a la defensa y pusiera el 0-1 cuando habían transcurrido diez minutos de ese segundo periodo que atisbaba el despertar local.

    De nuevo adormecieron los locales, hasta que diez minutos más tarde entró el revulsivo con el catorce a la espalda y esa actitud de líder que se echaba en falta sobre el Juan Mª Parés Serra. Más allá de un gol aprovechando un centro medido al punto de penalti de Héctor Marcos, Aitor aportó la raza que no había sobre el terreno de juego y contagió a sus compañeros de ese punto de ambición y locura que hacía falta para que esos jóvenes se creyeran capaces de sacar adelante un partido tan típico y atascado de esta Tercera División en que muchos debutan.

    Porque cuando llegó el empate, ahí si que vimos a ese Textil Escudo que ha ilusionado en pretemporada volcado a la portería rival, creyendo en sí mismo para que Edgar dispusiera de opciones desde el costado derecho, así como una acción en la que Perujo fue derribado por el portero, pero sorprendentemente la amonestación recayó en él. El riesgo en que incurrió el Textil Escudo concedió a Iker una oportunidad, pero su disparo invitó a volar a Alberto para mantener la igualada, con la que se entró en tiempo de descuento. Apenas tres minutos en los que dio tiempo a que Pablo Iglesias rematara en plancha un cabezazo a centro de Edgar y el sonido del balón contactando con la base del poste sobresaltó a una grada que creyó y enmudeció acto seguido, cuando Héctor Marcos tras jugada por esa banda izquierda en la que nuestro loco Aitor combinó con Perujo y este asistió al killer,  pero Álvaro detuvo mientras los corazones del público incrementaban sus pulsaciones y se paralizaban de repente.

    Con ese sobresalto llegó el final de un encuentro con 67 minutos para borrar de la mente, pero con unos minutos finales tan ilusionantes que hacen ver la botella medio llena y permiten brindar por una temporada en la que se auguran, como poco, emociones fuertes. Y que los locos sigan poniéndole color al fútbol…y a la vida.

    TEXTIL ESCUDO: Alberto, Edgar, Izan, Adrián Díaz, Bordas (Adrián Mier, min.83), Butra (Pablo Iglesias, min.45), Guillermo, Sito (Aitor, min.67), Pablo Cano, Perujo y Héctor Marcos.

    SIETE VILLAS: Álvaro, Salas, Vicen, Germán, Cadaya, Carlos, Valdés, Ganda, Manu Cobo (Rubén, min.62), Argos (Javi, min.78), Iker (Rocha, min. 68).

    GOLES: 0-1 Argos (min.56); 1-1 Aitor (min. 70).

    ÁRBITRO: Juan Grande Conde, amonestó a Guillermo, Perujo, Pablo Iglesias e Izan del Textil Escudo y a Cadaya y Carlos del Siete Villas.

    Foto: Aitor celebra su gol del empate / Richi para deportecabezon.com

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