Papá…¿por qué somos del Escudo?

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    futbol-escudo-castro-pabloiglesias-sept16-luciaAño 2023. Martín acaba de ser atado por su madre en el su asiento en la parte posterior del vehículo familiar en el aparcamiento recién asfaltado junto al Campo de Fútbol Juan Mª Parés Serra una tarde de domingo cualquiera. Mira al frente y emite la pregunta fatídica a su padre, que se encuentra sentado en el asiento del copiloto, con su clásico cuaderno rojo en la mano y una hoja de alineaciones arrugada que le ha entregado el incombustible José Ángel unas horas y un partido antes.

    Uffffff. Vaya preguntas me haces hijo- le respondo mientras miro a Eva, que se acomoda en el asiento sonriente, sabiendo que estoy ante un buen marrón, aunque tenemos un largo viaje por delante para contárselo todo.

    Papá. Venga responde- dice impaciente.

    A ver, por donde empiezo-digo dubitativo, aunque luego empiezo a recordar-Bueno, la verdad es que esto tiene hasta fecha. Corría el 18 de septiembre de 2016, el Textil Escudo afrontaba con un equipo muy joven un duelo ante el equipo revelación de la temporada hasta ese momento, el Castro FC, que aún no conocía la derrota y que llegaba a Cabezón con muy buenas sensaciones. Yo llegué algunos minutos tarde al partido, porque en esa época, como ahora no esperaban a la prensa ni nada parecido y me acomodé con prisa en el medio campo en el asiento que me habían guardado. Todavía no había ni cabina para retransmitir partidos y yo lo grababa en video para Pablo, por hacer resúmenes aunque a veces se me iba la mano con el zoom y casi no se veían ni los goles. Y mira ahora, que con el dron que manejan Culis y Charly desde el banquillo graban todo el partido y se emite en HD. ¡Cómo han cambiado los tiempos!.

    El caso es que el Textil Escudo necesitaba ganar, porque había formado un equipo ilusionante, con gente muy joven y los resultados no acababan de llegar. El primer periodo no fue especialmente estimulantee, ambos equipos estaban espesos y tardaron en llegar las oportunidades. Hubo una llegada de Edgar por derecha, aprovechando un gran envío de Héctor Marcos, que yo le llamaba el killer, pero detuvo el portero Belijar. Poco después Sepi lanzó fuera un penalti ante Alberto, que empezaba a demostrar en esos años lo bueno que era.

    Se llegó al descanso y el partido estaba siendo un poco brusco, de esos que tú sabes que siempre me enfadan porque algún teatrero se hace protagonista y lo que menos hacen es jugar. Pero en la segunda parte cambiamos el chip y salimos muy enchufados. Entraron Perujo y Pablo Cano y las cosas empezaron a salirnos mejor, con Héctor buscando el gol con un disparo en el que el efecto se lió y en lugar de ir hacia la portería fue hacia afuera, como a veces me pasa en la Play cuando jugamos al FIFA.

    Comenzamos bien, aunque el Castro demostró ser un buen equipo y equilibró fuerzas, habiendo pocas ocasiones pero al menos un partido más vistoso para el espectador, que se ilusionaba porque había mimbres para ello, sobre el terreno de juego y en una plantilla muy completa que hacía que cualquiera pudiera ser titular. Había aproximaciones, pero sin acierto, hasta que un córner desde la derecha es rematado, pero el balón queda suelto en el área y ahí Pablo Iglesias, el futbolista, no el político que batió con Rajoy, Sánchez y Rivera el récord de elecciones consecutivas, tiró con fuerza y marcó su primer gol en Tercera.

    Un gol que hacía justicia al esfuerzo del equipo, pero aquí llegó una de esas debacles que convierten al fútbol en el deporte más maravilloso del mundo. Todo parecía controlado con el 1-0, el equipo se mostraba estable y dominador sobre el césped, pero inexplicablemente, la victoria se nos escapó. Era el último partido del verano y como el verano 2016 había sido muy bonito, nuestros jugadores quisieron dejarme un recuerdo más de esos que te quedan para toda la vida. Porque yo simpatizaba con el Textil Escudo hasta entonces desde que llegué a Cabezón, pero ese día, por el mosqueo que me cogí y por el rato que se me tardó en pasar la decepción, ese 18 de septiembre de 2016 me di cuenta de que ya llevaba dentro ese veneno.

    Dos goles en el descuento. Una falta lateral a favor en campo contrario que se convierte inexplicablemente en una asistencia del que estaba siendo el mejor del partido para que Álvaro Iglesias anotara el empate en un mano a mano con el portero. Shock. Todos flipando. Gritos de rabia, desesperación. Mirada al horizonte, miedo y acto seguido otra acción en la que Jony rompe por banda izquierda, asiste a Borja que la pega a la escuadra y pone el 1-2. Final del partido. Derrota de las que dicen para aprender, aunque para ello primero hay que dejar pasar el tiempo, para analizar el por qué. “El fútbol es así”, me dijeron en la grada con media sonrisa ante mi cara de estupor cuando todo el mundo se marchaba y yo no sabía ni qué decir.

    Óscar, eres un chapa. No habíamos llegado a La Pesa y el niño ya se había dormido-me dice Eva mientras aparca, harta de la misma historia que ha oido miles de veces desde el 18 de septiembre de 2016, el día que me di cuenta de que, definitivamente, era del Textil Escudo.

    JUEGO: Une las letras en negrita de la historia y descubrirás un mensaje cifrado de alto secreto.

    TEXTIL ESCUDO: Alberto, Adrián Mier ( Pablo Cano, min. 45), Dosal, Adrián Díaz, Aitor, Butra (Sito, min. 17), Guillermo, Edgar, Pablo Iglesias, Raúl Rivero (Perujo, min.45) y Héctor Marcos.

    CASTRO FC: Belijar, Julen, Álvaro (Javi, min.56), Galder, Dani, Llamosa, Cueto, Álvaro Iglesias, Sepi (Iraultz, min.66), Borja y Juancar (Jony, min.52).

    GOLES: 1-0 Pablo Iglesias (min. 80); 1-1 Álvaro Iglesias (min. 90); 1-2 Borja (min. 92).

    ÁRBITRO: Pedro Alonso Simón, amonestó a Guillermo, Aitor y Sito, del Textil Escudo y a Sepi, Borja, Álvaro, Iraultz, Javi y Jony por el Castro FC.

    Foto: Pablo Iglesias disputa un balón con un jugador del Castro / Lucía para deportecabezon.com

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