Rivales en el corro, amigos en El Jardín

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    Esta tarde a las 17:30 horas, la Bolera Los Tilares de Comillas acoge un duelo de División de Honor entre la PB Comillas y Ribamontán al Mar Codefer, dentro de la vigésima jornada. Durante ese tiempo en el corro, la amistad entre el jugador local Ignacio Migoya y el visitante Víctor de la Torre quedará a un lado, aunque esa rivalidad será tan efímera que acabará cuando se derribe el último bolo y ambos repitan charlas tan amenas e interesantes como la que vivieron en un lugar inmejorable como punto de encuentro, la terraza de Café Concierto El Jardín, con deportecabezon.com como testigo.

    Tras un comienzo espectacular, en el que encabezaron la tabla, Víctor y su peña desde hace tres campañas, bolos-migoya-delatorre-eljardin-2-abr16Ribamontán al Mar encara la recta final de la competición en la quinta posición, mientras que Comillas, destino en el que ha debutado esta campaña Nacho Migoya, sigue dando pasos para afianzar la permanencia diez puntos y cinco puestos por detrás. Los datos están dando la razón a Migoya, que siempre ha considerado “a Ribamontán como una peña que podía estar entre los mejores, por detrás de Borbolla y Roper son de los que pueden estar ahí”, expresa sobre la peña del que fue su compañero durante dos años en Oruña hace unas cuantas temporadas.

    Pero la amistad entre ambos viene de mucho atrás, porque ambos, como inmensa mayoría de jugadores de la comarca, pasaron por la Escuela Calixto García en Roiz. “Aunque él es mayor y no coincidíamos en los equipos, pero bolos-migoya-delatorre-eljardin-3-abr16le recuerdo jugando siempre allí”, expresa Víctor, recuerdo que también tiene Ignacio “porque aunque yo jugaba más con su hermano, más cercano a mi edad, siempre le recuerdo de pequeñajo por allí tirando bolos”. Ambos de Roiz, con la bolera a escasos metros y pocas alternativas de ocio en una época “en la que no había tantas cosas como ahora, era la pista de fútbol o la bolera” expresa Migoya, que inevitablemente jugaba a los bolos “porque a mi padre le han gustado siempre y la bolera está a 50 metros de casa, casi me caía de la cama y estaba allí”. En ese poder de atracción de los bolos incide De la Torre “la mayoría de los que jugamos tenemos a gente que juega, un tío, padres, abuelos, pero además en Roiz, prácticamente todo el mundo sabe jugar, porque de pequeño te enseñan y unos se enganchan y otros no”.

    Además de esos recuerdos comunes de una infancia tirando bolos y también pinándolos, el día a día de Migoya y De la Torre también se une en un trabajo de fomento de este deporte originario de Cantabria, ya que durante las mañanas del curso académico, ambos son los encargados de enseñar las distintas modalidades de bolos a niños de bolos-migoya-delatorre-eljardin-abr16toda Cantabria dentro del programa de la Federación Cántabra de Bolos para llevar este deporte a los colegios. “Al final casi todas las horas que compartes estás hablando de bolos, de cómo jugó uno en un partido o de qué tiros y rayas pusieron otros”, afirma Nacho, algo que suscribe Víctor “nos preguntamos por el partido anterior, por el próximo rival y sabemos lo que hace un equipo u otro”.

    Los bolos son la vida de uno y otro, y ambos se sienten afortunados, porque según sostiene Nacho “hay que disfrutar jugando a los bolos, ya que para mí disfrutar es imprescindible”. Ese planteamiento es compartido su rival de esta tarde, Víctor de la Torre, “los bolos, como cualquier cosa, cuando tienes que hacerlo obligado, casi nunca sale bien”. Y aprovecha el de Ribamontán para destacar la filosofía del equipo “va más allá de los resultados, creemos que para jugar bien tenemos que pasárnoslo bien”, indica antes de que su amigo le bolos-delatorre-eljardin-abr16interrumpa “y no pasar hambre, que hacen cena todas las semanas”. Ambos ríen, pero De la Torre deja claro que “eso es básico en el equipo, el buen ambiente es imprescindible”. Y vuelve a atacarle Nacho “menos mal que no hacen control de peso”, recogiendo la bola para birlar Víctor “yo siempre engordo en verano”, estallando nuevamente las risas entre los dos compañeros y amigos.

    Tanto uno como otro dieron sus primeros pasos en Calixto García en Primera, aunque Nacho Migoya tiene una trayectoria muy amplia, que le ha llevado a militar en División de Honor durante dieciocho temporadas, según rememora: “De Calixto me fui a Pontejos, que estuve tres años, de ahí a La Rasilla, en Corrales, que estuve ocho, de ahí a Oruña, que estuve dos con Víctor y me fichó Casa Sampedro, que estuve cuatro años y ahora me estreno en Comillas”. Una larga trayectoria, destacando desde categorías inferiores,”desde alevines estaba en las finales, pero nunca gané y tengo como seis subcampeonatos”, recuerda el de la PB Comillas, todo lo contrario que De la Torre, que se reconoce como un caso especial: “Yo soy un caso raro de los bolos, porque siempre hay dos o tres chavales por categoría acostumbrados a ganar y yo no era de ellos. Yo de pequeño no destacaba y de mi edad había como 15 o 20 mejores, pero dí el salto después de Juveniles y empecé a mejorar”. Un caso especial de madurez que le ha llevado a afianzarse en la máxima categoría tras debutar en la peña de Roiz, “en el primer equipo de Calixto estuve tres años, de ahí me fui a Oruña, que estuve seis años, empecé en Primera y ahí ascendimos y ahora llevo tres en Ribamontán”.bolos-migoya-delatorre-eljardin-6-abr16

    Dos años luciendo juntos los colores de Oruña, a la que Migoya llegó cuando lograron el ascenso “fue mi primera temporada en División de Honor”, recuerda Víctor, “y Nacho venía a aportar la experiencia, porque nosotros éramos tres chavales que debutábamos y él venía de jugar muchos años, nos salió una temporada buena”. Nacho incide de nuevo en que “disfrutamos jugando, nos llevábamos muy bien y éramos un equipo joven y acabamos terceros la primera vuelta el primer año”, resultado que indica el buen recuerdo que ambos tienen de esas dos campañas, aunque se separaron cuando Migoya fichó por Casa Sampedro “la oferta era muy buena y me vine”, mientras que Víctor siguió hasta que desapareció el equipo y recaló en Ribamontán.

    Los bolos, que son su vida y la llenan de momentos inolvidables, pero cuesta quedarse con uno “son casi más recuerdos entre amigos, viajes, cenas y demás, que dentro de una bolera”, afirma Víctor de la Torre, que afirma que lo mejor de este deporte, más allá de algún ascenso o una final de Copa “son los muchos grupos de amigos que tengo gracias a los bolos”. Migoya también se queda con tantos momentos vividos, pero a nivel deportivo en su curriculum sobresale un triunfo, en 2013, en una Semana Bolística en Treceño que fue suya “porque gané el Campeonato de España por Parejas y el Torneo del Millón”, rememora con una sonrisa, destacando que “no se me olvidará en la vida, porque fue en casa, con la grada llena de gente que conoces, y eso ni en el mejor sueño”. Ese bonito recuerdo de Nacho como protagonista, es compartido por Víctor de la Torre, “yo fui uno de esos amigos y conocidos de la grada, que estaba todo Roiz allí” y no se esconde a la hora de decir que “jugaba contra Rubén Haya, pero yo iba con Nacho”, recuerda orgulloso un momento de esos que marcan una carrera, y también una amistad como la que une a los dos.

    bolos-migoya-eljardin-abr16Tras esta amena conversación, no me caben dudas de que si fuera presidente de peña, no dudaría en ficharles ahora mismo a ambos, porque los dos sostienen que son un complemento perfecto. “Víctor es muy bueno en el tiro”, afirma Nacho, que añade que “desde 20 metros al pulgar, hay pocos como él”, mientras que de su compañero De la Torre considera que “de birle creo que es de los mejores y aunque ha mejorado al tiro, aún le queda un poco”, dice entre risas el que llegará a Los Tilares en unos minutos con la vitola de visitante.

    Siendo de Roiz, el espejo de Nacho Migoya tiene que ser claro, “el Tete Rodríguez, que es de Hualle y ha sido el mejor, igual que Calixto García, pero a ese le ví menos”. Y se reafirma “es que es imposible que alguien gane lo que él ha ganado y que juegue como él en División de Honor hasta los sesenta”. Obviamente Víctor de la Torre también creció admirando a Tete, pero también se ha fijado siempre en otro de la zona, “Alfonso González, de Ontoria, porque recuerdo que hice de pinche en un Regional que ganó Tete en Roiz, él quedó cuarto y desde entonces siempre me fijé en él, me cayó bien y quería que ganara Alfonso”, recuerda antes de destacar también a otro de la zona “Emilio Rodríguez siempre me ha gustado mucho, por su forma de jugar y de ser, siempre mantiene el mismo gesto y mirándole solo a él, no sabes si ha tirado muchos o pocos. Y por experiencia digo que cuando juegas mal cuesta no hacer malos gestos”.bolos-migoya-delatorre- eljardin- 5-abr16

    Aunque Nacho y Víctor afirman que están tan acostumbrados a encontrarse que enfrentarse hoy no se convierte en una cita especial, sí que lo fue este encuentro en Café Concierto El Jardín, hablando de bolos, como no, pero mostrando su cercanía, para transmitir con un entusiasmo que contagia su pasión por un deporte que es su forma de vida. Que gane el mejor en el corro, pero que en El Jardín y en la vida, siga triunfando su amistad.

    Fotos: Nacho Migoya y Víctor de la Torre en Café Concierto El Jardín / Richi para deportecabezon.com

     

    NOTA DEL REDACTOR: Este reportaje lleva retraso,como tantos, pero está aquí. Gracias a los dos, Nacho y Víctor, por su buen rollo, por sus ganas de participar y su complicidad, gracias a Richi por estar y aportar tanto y un agradecimiento especial para Víctor de la Torre, que sin haberle visto, aún, jugar, ya se convierte en uno de mis preferidos. Sé poco de bolos, pero sé mucho de esfuerzos y de ganas de ayudar y eso se valora, y tarde o temprano tiene premio.

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